01 Mar 2005
Prestó el servicio militar, sin imaginarse que años después sería precisamente el Ejército colombiano quien le quitaría la vida y lo separaría de su familia.
Era un gran hombre y padre. Era una persona muy comprometida, que amaba la vida y estar rodeado de gente. Era un taxista y pintor automotriz.Adoraba a su familia, estar en la playa e ir a la casa de su madre a comerse un sancocho junto con sus vecinos.
Era un barranquillero que creía en su país y por ello prestó el servicio militar, sin imaginarse que años después sería precisamente el Ejército colombiano quien le quitaría la vida y lo separara de su familia.
El primero de marzo de 2005, Alvaro se encontraba en la casa de su madre, junto con su familia, en vísperas del cumpleaños de su hija Laura. Salió hacia la casa de su mejor amigo, pero nunca regresó.
Para esos momentos, Álvaro buscaba alternativas y oportunidades laborales adicionales para poder conseguir recursos complementarios para su hogar. Bajo una promesa laboral, fue engañado por integrantes del Batallón de Artillera No 2 La Popa, de Valledupar y ejecutado extrajudicialmente.
Solercia
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Publicado el 01 Mar 2005